Su Ojo Está En El Gorrión

Su Ojo Está En El Gorrión

Jesús, al instruir a los Doce Apóstoles, enseñó la íntima conciencia que Dios tiene de todo ser vivo: «¿No se venden dos gorriones por un cuarto de penique? y no caerá uno de ellos en tierra sin vuestro Padre»[1] El gorrión, un pájaro pequeño e insignificante, se contaba entre las offerencias más baratas del mercado. Jesucristo, el Maestro, estaba llamando la atención sobre la verdad de que Dios es consciente de todas Sus criaturas, incluso del humilde gorrión.

Cristo continuó: «Los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, … valéis más que muchos pajarillos»[2].

Dios está al tanto de nuestras vidas, y no sólo de nuestras vidas, sino de los detalles de nuestras vidas. Si se lo permitimos, nos ayudará a estar donde tenemos que estar para que podamos ayudar a los demás en Su nombre.

Hace varios años, mi hermana menor falleció sin previo aviso. Dejó atrás una hermosa familia, así como a sus padres y hermanos. Nuestra familia se reunió en el hospital, donde nos despedimos por última vez, y acordamos reunirnos más tarde ese mismo día en casa de la familia.

Cuando mis padres llegaron a casa, se asombraron al ver que los vecinos habían acudido inmediatamente, trayendo comida, flores, notas y abrazos. Habían pasado sólo unas horas desde que empezó a difundirse la noticia del fallecimiento de su hija, pero los vecinos ya estaban allí, tendiendo la mano de Dios a su manera a una familia necesitada.

Se trataba de un barrio singular, pues en él más de una docena de familias, en casos distintos, habían perdido a un hijo por un fallecimiento prematuro. Estos vecinos sabían lo que se sentía al perder a un ser querido y, por tanto, sabían cómo tender la mano con compasión a quienes se encontraban en una circunstancia similar.

Aunque el fallecimiento de mi hermana fue una sorpresa para nosotros, no lo fue para Dios. Creo que este vecindario de familias increíbles había sido divinamente reunido con antelación para amarse y apoyarse mutuamente a través de cada una de sus pruebas.

El ojo de nuestro Padre Celestial está puesto en el gorrión, y también está puesto en ti y en mí.

[1] Mateo 10:29.
[2] Mateo 10:30-31.


08 de febrero de 2026
Emisión Número 5.030

Coro del Tabernáculo
Orquesta en la Plaza de Tempe

Director
Mack Wilberg

Organista
Brian Mathias

Anfitrión
Derrick Porter

En este día de gozo y alegría
Leroy J Robertson, arr. Mack Wilberg

Por la Belleza de la Tierra
John Rutter

El fresno
Melodía galesa, arr. John Longhurst

Qué excelente es tu nombre, de Saul
George Frideric Handel

Su ojo está en el gorrión
Charles H. Gabriel, arr. Mack Wilberg

Creo en Cristo
John Longhurst, arr. Mack Wilberg