Comprender
«El conocimiento de ningún hombre», dijo John Locke, «puede ir más allá de su experiencia»[1] El conocimiento, por supuesto, es valioso. Pero cuando buscamos no sólo aprender, sino aplicar lo que aprendemos, obtenemos experiencia. Y la experiencia vivida conduce al don inestimable de la verdadera comprensión.
El libro de los Proverbios enseña la importancia de este principio: «Con todo lo que consigas, consigue entendimiento»[2].
Cuando buscamos comprender, podemos relacionarnos más fácilmente con otra persona, otra cultura, otra forma de hacer las cosas. Vemos más fácilmente pautas y principios que amplían nuestra capacidad de aprender. Y no sólo nos convertimos en mejores aprendices, sino también en mejores profesores.
Una vez observé a un experimentado director financiero de una empresa describir un complejo asunto contable a un grupo. Me maravillé cuando lo explicó en menos de noventa segundos. Se habían escrito artículos enteros para explicar la misma idea, pero ahí estaba ese hombre, enseñando con palabras sencillas, de una forma que todos podían entender.
La verdadera comprensión ayuda a que lo complejo se vuelva sencillo. Pero no hay nada sencillo en el trabajo necesario para conseguirlo.
Tengo un amigo que luchó durante años con el aprendizaje. Le costaba concentrarse, y la dislexia hacía que leer y estudiar fuera un reto. Se quedaba rezagado con respecto a sus compañeros de clase y, aunque se graduó, lo hizo entre los últimos de su promoción.
Se puso a trabajar en un sector exigente y de ritmo rápido. Un día, agotado por años de no sentirse capaz, decidió hacer algo al respecto. Se fijó el objetivo de escuchar audiolibros cada día, estudiando de todo, desde negocios a relaciones humanas, pasando por ciencias políticas, ¡incluso quiropterología, el estudio de los murciélagos! Durante casi cinco años, escuchó tres horas al día. Y durante más de una década desde entonces, ha continuado con el hábito: al menos una hora cada día.
A medida que pasaban las horas y los años, aplicaba lo que iba aprendiendo a su vida cotidiana, convirtiendo el conocimiento en experiencia y la experiencia en comprensión.
El precio que pagó mi amigo por «hacerse entender» mereció la pena. Aprendió a tener éxito en lo que más importa: el amor en su hogar, la conexión con Dios y la confianza en sí mismo.
El proceso de adquirir comprensión hace algo más que aumentar el conocimiento. La comprensión que llega a través de la experiencia permanece con nosotros: nos cambia, nos enseña y nos guía a lo largo del viaje de la vida.
[1] Véase An Essary Concerning Human Understanding, (1690) bk. 2, cap. 1m secc. 19.
[2] Proverbios 4:7.
07 de junio de 2026
Número de emisión 5.047
El Coro del Tabernáculo
Orquesta en la Plaza Tempe
Director
Mack Wilberg
Organista
Andrew Unsworth
Anfitrión
Derrick Porter
En Himnos de Alabanza
Alfred Beirly, arr. Mack Wilberg
Te damos gracias, Señor, por este nuevo día
Mack Wilberg
Dad Gloria a Su Honrado Nombre, de Athalia
George Frideric Handel
Final, de la Sinfonía núm. 6
Charles-Marie Widor
Este es el mundo de mi padre
Franklin L. Sheppard, arr. Mack Wilberg
Hold On, de El jardín secreto
Lucy Simon, arr. Ryan Murphy
O God Beyond All Praising
Gustav Holst, arr. Mack Wilberg