Contratiempos y trampas

Contratiempos y trampas

El columnista de prensa Jenkin Lloyd Jones escribió una vez: «La vida es como un viaje en tren de los de antes: retrasos, desvíos, humo, polvo, cenizas y sacudidas, intercalados solo de vez en cuando con hermosas vistas y emocionantes ráfagas de velocidad. El truco —continuó— es darle las gracias al Señor por dejarte disfrutar del viaje».[1]

La vida, sin duda, está llena de giros inesperados y rara vez, por no decir nunca, sale según lo planeado. Pero a medida que aprendemos a dar gracias al Señor por este viaje —incluso cuando nos lleva a alturas y profundidades que nunca hubiéramos imaginado—, empezamos a reconocer las hermosas vistas y las emocionantes aceleraciones que llenan de alegría el camino.

A todos nos tocan momentos en los que el camino no es precisamente fácil. Pero así es la vida. De hecho, un viaje apenas sería un viaje si fuera un trayecto único y sin sobresaltos de principio a fin. El crecimiento, la comprensión y la experiencia suelen surgir de las paradas en la estación, las reparaciones en la pradera o incluso de la necesidad de dar marcha atrás y encontrar la vía correcta.

Pero es importante recordar que, a veces, lo que parece un revés puede ser en realidad el preludio de algo más grande.[2] Cuando nos fijamos en Dios en nuestro día a día, descubrimos que Él conoce la vía, el tren y al viajero. Él sabe a dónde vamos. Y aunque puede que no sea Él quien nos haga pasar por todos los contratiempos que sufrimos, nunca le pillan por sorpresa y puede convertir nuestras experiencias en algo que nos ayude a crecer y nos haga bien.

José de Egipto vivió uno de esos reveses. Traicionado por sus hermanos, lo vendieron como esclavo y acabó trabajando en la casa de Potifar. Sirvió con fidelidad, pero acabaron acusándolo falsamente y lo metieron en la cárcel. Sin embargo, incluso esos reveses lo estaban preparando para algo mucho más grande.

Al final, llevaron a José ante el faraón para que interpretara los inquietantes sueños del gobernante. Gracias al don de Dios, lo hizo y fue nombrado segundo al mando de todo Egipto.

Habían pasado trece años desde que vendieron a José como esclavo, y pasarían al menos nueve más antes de que entendiera del todo adónde le había llevado ese viaje. ¡Qué bonita debió de ser esa perspectiva cuando se dio cuenta de que su posición e influencia ayudarían a salvar no solo a su familia, sino, de hecho, a todo Egipto, de la hambruna![3]

Que podamos confiar en Dios ante los reveses de la vida, sabiendo, como atestiguó el apóstol Pablo, que «todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios»[4]. Incluso cuando nos cuesta ver más allá de la siguiente curva, podemos confiar en Aquel que sabe adónde nos lleva el camino.

[1] Jenkin Lloyd Jones, citado en Gordon B. Hinckley, «Dios os dará conocimiento por medio de Su Espíritu Santo» (devocional de la Universidad Brigham Young, 25 de septiembre de 1973), p. 2, speeches.byu.edu.
[2] Millika Holbrook Grant fue quien me habló de esta idea.
[3] Véase Génesis 37, 39-45.
[4] Romanos 8:28.


13 de septiembre de 2026 «
», emisión n.º 5.061

El Coro del Tabernáculo
Orquesta en Tempe Square
Director invitado: Andre Thomas

Director
Mack Wilberg

Organista
Brian Mathias

Anfitrión
Derrick Porter

En Himnos de Alabanza
Alfred Beirly, arr. Mack Wilberg

«Cuando en nuestra música se glorifica a Dios» (
), de Charles Villiers Stanford, con arreglo de Mack Wilberg

«Ash Grove», «
»
, melodía galesa, arreglo de John Longhurst

«Él, velando por Israel», de Elías
, de
Felix Mendelssohn

«Beautiful City»
, Andre J. Thomas

«Come, Thou Fount of Every Blessing»(
), himno popular estadounidense, arr. Mack Wilberg