La alegría que compartimos
El tema de hoy se centra en la alegría que sentimos cuando nos esforzamos por cumplir el primer y el segundo gran mandamiento: amar a Dios y amar al prójimo[1].
En toda África se utilizan palabras diferentes para expresar esta idea, pero se enseña la misma verdad: cuando vivimos con generosidad, cuando abrimos nuestros corazones y nuestros hogares, encontramos la alegría, y esa alegría eleva a todos.
Estas ideas armonizan con las enseñanzas de Jesucristo, que dijo: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado»[2].
Esta invitación empieza por amar a Dios. Una forma importante de mostrar nuestro amor por Él es cómo tratamos a los que nos rodean.
A medida que nos esforzamos por amar tanto a Dios como a nuestro prójimo, descubrimos que la verdadera alegría es algo más que un sentimiento pasajero: es una bendición espiritual que llena nuestros corazones y nuestras almas de una felicidad duradera y expansiva.
En las ricas lenguas y culturas de África, palabras como Ubuntu, Utu, Harambee, Nkabom e Isokan reflejan esta verdad divina: nuestra alegría aumenta cuando elegimos amar. Estamos hechos para elevarnos y bendecirnos los unos a los otros, y cuando lo hacemos, llega la verdadera alegría.
La alegría es más que felicidad. Es más que un momento. Es la recompensa espiritual de vivir en unidad, en compasión y en amor, tal como enseñó Jesús.
[1] Véase Mateo 22:37-39.
[2] Juan 13:34.
19 de abril de 2026
Emisión Número 5.040
El Coro del Tabernáculo
Orquesta en la Plaza Tempe
Director
Mack Wilberg
Organista
Brian Mathias
Anfitrión
Derrick Porter
Alabado sea el Señor, Todopoderoso
de Stralsund Gesangbuch; arr. Mack Wilberg
Unámonos ahora en alabanza y cantemos
Melodía española; arr. Mack Wilberg
Come, Come, Ye Saints
Canción popular americana; arr. Mack Wilberg
¡Alabado, alabado, alabado sea el Señor!
Tradicional; arr. Ralph M. Jonson
Qué cimientos tan firmes
J. Ellis; arr. Mack Wilberg
Amazing Grace
Himno popular americano; arr. Mack Wilberg